NOTA del Administrador

Los temas económicos acostumbran a ser muy controvertidos (por no decir polémicos) por su trascendencia con la vida cotidiana y sus difíciles relaciones entre teoría y práctica. Además los ejercicios que se puedan hacer en tendencias macroeconómicas, nunca están exentos de politizaciones. Es por eso que ruego, a los que tengan a bien comentar alguno de estos artículos, identificarse correctamente. Pues todos aquellos comentarios anónimos o que no guarden las formas, serán eliminados.

Las discrepancia nunca es un problema.

¡Gracias!


martes, 12 de enero de 2010

Liberalismo: utopía de peaje.


Cuando era joven era liberal. La economía liberal parecía la panacea, la solución a todos los problemas del mundo, pero me equivoqué. No era más que otra teoría perfecta para un mundo perfecto que muy poco tienen que ver con el mundo real. El liberalismo económico se basa en la perfección de los mercados y en un egoísmo racional y solidario de los agentes que intervienen... ¿Y cuándo ha sido racional o solidario el egoísmo?

Para la economía liberal el empresario siempre procura buscar el máximo beneficio de forma directa o quiebra, pero no hace trampas o si las hace se le termina pillando y se le saca del juego económico. Pero qué ocurre cuando no hay empresarios sino ejecutivos que se juegan muy poco aún llevando a la quiebra las empresas que dirigen y cuyo beneficio personal, a menudo, discrepa de esa empresa. Además, las nuevas súper empresas, son tan grandes que pueden cometer enormes errores y prevalecer en ellos sin arruinarse, es más, pueden forzar a que otras empresas de menor envergadura sigan la estela de sus errores bajo la amenaza de verse fuera de ese mercado. Es decir, que los mercados reales están dirigidos y no por las supuestas autoridades sino por las grandes compañías que no buscan el máximo beneficio, como necesita un liberalismo perfecto, sino la máxima ventaja respecto a los competidores y el beneficio personal de los directivos.

Hay que tener claro que para que una empresa cobre mayor ventaja sobre sus competidores, la mayor parte de las veces, los esfuerzos no se dirigen hacia el mayor beneficio sino hacia la creación de impedimentos a la competencia para que ella no pueda obtener ese beneficio. Por otra parte el beneficio de los directivos no sólo no está ligado al de la empresa sino que además, la mayor parte de veces está muy lejos de este.

En el sistema económico real, pues, el liberalismo es una utopía que de pretenderse llevar a cabo ofrece unas ventajas a esos tramposos del sistema que genera desastres en cadena de gran envergadura, tales como la especulación, que terminan por arrastrar a todos los mercados a puntos sin salida donde los cambios traumáticos para regenerar la economía son obligados: crisis.

Una vez establecida una crisis hay muchas formas de encararla y nuevamente las medidas liberales parecen las más lógicas, pero es ficticio. Toda crisis obliga a la regeneración de todas las estructuras, sin embargo las de los tramposos del sistema siguen indemnes, así que la aplicación de esas medidas sólo implica el sacrificio de unos pocos para cimentar una nueva crisis en el futuro.

Dicen que una gripe sin tratar invalida a un individuo durante una semana, pero que si trata sólo lo hace durante siete días. Eso mismo sucede con esas medidas liberales, con una clara diferencia, las medidas liberales ponen el termómetro en la boca de los grandes ejecutivos y la aplicación de otras medidas más... sintomáticas, se lo pone en el culo ¿Qué medidas creen que preferirán?

Para muestra un botón. Si aumenta el paro qué solución propondrán, pues abaratar el despido, cuando lo lógico sería abaratar el empleo.

El liberalismo es una gran filosofía económica, como también lo es el comunismo, pero ambas fallan en el momento de su aplicación porque están ideadas para sistemas perfectos que no pueden existir en la realidad. Ambas, habida cuenta el elevado precio que nos cuesta a los ciudadanos de a pie su aplicación, resultan ser utopías de peaje.

domingo, 10 de enero de 2010

¿Es hoy más difícil ser emprendedor?


Cuando se monta un negocio o una empresa hay que hacer un plan de negocio. En ese plan se deben establecer las necesidades para el establecimiento de ese negocio y los gastos que suponen, así mismo se deben tener en cuenta las tasas e impuestos para, en último término, calcular el precio de coste total del producto a vender. De ahí conoceremos el valor mínimo al que podremos vender nuestros productos.

En el mismo plan de negocio se debe hacer una especulación fundamentada de la venta de nuestros productos, de este modo partiendo de lo anterior y calculando nuestras necesidades de beneficio, obtendremos el precio al que deben salir a la venta nuestros artículos. Cualquier fallo de cálculo podrá dejar sin sentido el resultado final, pero la falta de una base sólida para esos cálculos es el principal problema con el que se encuentra todo el que inicia un negocio.

Antiguamente era más fácil, si tenía un local en lugar determinado y veía a sus vecinos obligados a realizar largos trayectos para la obtención de un producto determinado, era señal de que la venta de ese producto allí podía ser beneficiosa. Panaderías, carnicerías, pescaderías, papelerías, kioskos… los negocios de barrio funcionaban siempre que no apareciera alguien haciendo la competencia y nos superara en aptitudes para el negocio. También entonces las soluciones eran fáciles: se podía mejorar el negocio, cambiarlo, trasladarse o sucumbir. En cualquier caso uno tenía capacidad de elección y el barrio no perdía nada en ningún caso, sólo podía ganar. Pero con la aparición de las grandes superficies todo cambió. Estas habían visto como la gente se trasladaba a los ejes comerciales de las grandes ciudades, de vez en cuando, porque había mucho más donde elegir, sin embargo pocos podían hacerlo por medios propios y los transportes públicos limitaban el transporte de las compras. Con esta idea fija los primeros centros comerciales se ubicaron fuera de las ciudades, con grandes plazas de aparcamiento y, generalmente, poniendo una línea de autocares gratuita desde el centro de la ciudad hasta el centro comercial. Primero parecía que no saldrían adelante pues debían superar una inercia del mercado muy importante, pero pronto, con algunas adaptaciones por parte de estos centros, fueron robando cuotas de mercado a los demás.

Al principio aquello supuso una competencia casi igualada entre los mercados de barrio, las tiendas de barrio, los ejes comerciales y los centros comerciales; pero los precios y los cambios de hábitos en la vida de las personas, que cada vez tenían menos tiempo libre, empezaron a decantarse del lado de esos lugares donde además te facilitaban las bolsas (que luego usabas para la basura). Mientras los ejes comerciales, por su mayor variedad de productos, aguantaron, las tiendas de barrio no pudieron competir. Pero cuando esa pérdida ya se había producido, las mismas cadenas de tiendas de los centros comerciales empezaron a invadir los ejes limitando la oferta. Hoy es muy difícil encontrar zapatos o ropa diferente de la que nos ofrecen los grandes comercios. De hecho tenemos que elegir entre marcas fabricadas por trabajo “malpagado” o infantil, realizado en algún obscuro país del tercer mundo, o productos sin marca y fabricados con materiales de baja calidad. Todo aquel producto intermedio que solía tener mejor diseño y calidad que las marcas ha ido desapareciendo porque no encuentra puntos de venta y son empresas que han cerrado sus puertas o se ha vendido a las grandes multinacionales que a su vez trasladaron la producción al tercer mundo.

El triunfo de los centros comerciales los convirtió en centros oligopólicos ya que además de eliminar una forma de venta (la de los comercios de barrio), también eliminó la variedad de los ejes comerciales. Ahora vayas donde vayas sólo encuentras unos productos caros e indeseables que ni nos son útiles ni nos gustan. Creo que la mano invisible de Smith nos la han cambiado por la mano tonta de Pijote.

Esto que vemos en el comercio local también se está dando a otros niveles. Roosevelt ya se dio cuenta de este peligro que se originaba en las grandes multinacionales y que creaban un mercado dirigido donde no existía una verdadera competencia, por eso cargó contra Rockefeller y obligó a dividir su “Standard Oil” entre las siete hermanas. Fue una difícil y costosa mediada para procurar salvaguardar el libre mercado, pero fue una medida temporal. En aquel momento fueron muchos los que culparon a esa tendencia oligopolística la causante del Crash del 29, pero más allá de la división de las empresas de Rockefeller, muy poco más se hizo. Así, a lo largo de los años, las grandes multinacionales han nacido y crecido fagocitando a la competencia, aún más desde el nacimiento de la OMC. Los grandes ejecutivos se han puesto el traje de liberales y han fagocitado a su antojo a las medianas y pequeñas empresas con capacidad para triunfar y a las que no han podido absorber las han arruinado con prácticas poco éticas.

Con este papelón hemos llegado a la segunda década del tercer milenio con una dificultad infinita para crear un nuevo negocio y sabiendo que si los grandes oligopolios detectan nuestro triunfo en las primeras etapas, nos pisarán y exterminarán. Nosotros, como responsables de nuestra pequeña empresa, responderemos con nuestros capitales personales, pero si nos erigimos en un David capaz de desbancar al Goliath de turno, los ejecutivos que ordenaron nuestra ejecución, dejarán su arruinado gigante con un maletín en la mano lleno de millones. Despues de todo, para estos individuos, tampoco son importantes sus propias empresas, sino su propio beneficio. En cambio, los empleados, accionistas y clientes de esa gran empresa quedarán desasistido y perderán todo. Las leyes de ningún país hace responsable a los grandes ejecutivos de sus decisiones dañinas, el resto de ciudadanos cargarán con las pérdidas.

Cada día que pasa es más difícil ser un emprendedor porque cuanto más se liberan los mercados menos libres son, hemos pasado de las normas gubernamentales a las normas de un mercado corrompido por los grandes ejecutivos de las grandes empresas.

lunes, 4 de enero de 2010

Presentación



Este blog va a tratar el tema de la economía, pero con cuidado. Porque la economía es algo muy serio y a un tiempo desconocido. Todos podemos hablar de economía, unos con más conocimientos que otros, pero a la hora de vivirla en nuestras carnes la experiencia puede ser muy diferente. De que nos sirven unas gráficas excelentes sobre un PIB maravilloso si nuestro estomago gruñe de hambre. Análogamente no es igual la crisis si nuestra situación económica sigue boyante. La economía personal es, por lo general, la que cuenta para nosotros.

Muchos economistas, a menudo, miran la economía en grandes gráficas y se olvidan de las personas. La distribución de la riqueza y el grado de introducción del “Estado del Bienestar” es en realidad más importante que el nivel económico global de un país que, por lo general, indica más el poderío de sus grandes empresas y bancos que la situación de sus ciudadanos.

Esto es lo que me llevó a pensar, porque yo creía en el liberalismo económico, pero un día me di cuenta de que había muchas cosas que no funcionaban. Los Estados no están capacitados para proteger la libre competencia, siempre hay prácticas monopolistas y tramposos que se adueñan de un mercado falseado que atan a la mano invisible de Smith. Por ejemplo, cuando se liberó el precio del pan, todos esperábamos un pan más barato y de mejor calidad, pero ha sucedido exactamente todo lo contrario, las panificadoras se han hecho con el mercado y han subido los precios de este producto una y otra vez, por encima del IPC y los hornos artesanales han ido desapareciendo o se han visto obligados a substituir el pan de calidad por otro precocinado.

¿Pero todo esto indica que el liberalismo sea malo? Claro que no, sólo quiere decir que, hoy por hoy es inaplicable. Cuando hoy lo intentamos aplicar sólo hacemos que dar ventajas a los tramposos porque los únicos medios que tenemos para controlarlos es atando en corto a la economía. Por eso cuando aplicamos normas liberales sin crear las adecuadas barreras a los tramposos hablamos de “neoliberalismo”, el gran enemigo de la subsistencia económica.

Este, claro está, va a ser el principal tema de este blog, pero procuraré que los artículos sean más maduros que los que antaño publiqué en la red y de los que a continuación os dejo un resumen de direcciones donde podéis encontrarlos:

--¿Ha reventado la burbuja inmobiliaria? 13/9/2009 http://experimentokhamy.blogspot.com/2009/09/ha-reventado-la-burbuja-inmobiliaria.html

--Un verano sin noticias, un mundo en crisis y lo que nos quieran contar. 25/8/2009 http://experimentokhamy.blogspot.com/2009/08/un-verano-sin-noticias-un-mundo-en.html

--Optimismo contra la crisis. 25/5/2009 http://experimentokhamy.blogspot.com/2009/05/optimismo-contra-la-crisis.html

--A vueltas con la crisis y las diferentes formas de enfrentarla. 3/5/2009 http://experimentokhamy.blogspot.com/2009/05/vueltas-con-las-crisis-y-las-diferentes.html

--Neoliberalismo y crisis. 20/4/2009 http://experimentokhamy.blogspot.com/2009/04/neoliberalismo-y-crisis.html

--Roma no paga a traidores. 29/3/2009 http://experimentokhamy.blogspot.com/2009/03/imagen-tomada-de-www.html

--Abaratar los despidos genera empleo... en China. 17/2/2009 http://experimentokhamy.blogspot.com/2009/03/imagen-tomada-de-www.html

--Han despedido a Aznar... ¡Que pena! 13/2/2009 http://experimentokhamy.blogspot.com/2009/02/han-despedido-aznar-que-pena.html

--Reflexiones ante el nuevo New Deal de Obama. 20/1/2009 http://experimentokhamy.blogspot.com/2009/01/refexiones-sobre-el-nuevo-new-deal-de.html

--Inversiones Piramidales S.A. 18/1/2009 http://experimentokhamy.blogspot.com/2009/01/inversiones-piramidales-sa.html

--Crisis. 11/8/2008 http://vicevhonkhamy.spaces.live.com/blog/cns!826D110091ACE1FF!656.entry

--Golpe a golpe, ladrillo a ladrillo. 12/8/2008 http://vicevhonkhamy.spaces.live.com/blog/cns!826D110091ACE1FF!632.entry

--¿Quién teme a la crisis feroz? 2/7/2009 http://vicevhonkhamy.spaces.live.com/blog/cns!826D110091ACE1FF!610.entry

--La Globalización es culpable de todo (El Planeta Farenggi). 20/9/2006 http://vicevhonkhamy.spaces.live.com/blog/cns!826D110091ACE1FF!191.entry

--La santa madre banca. 19/1/2007 http://vicevhonkhamy.spaces.live.com/blog/cns!826D110091ACE1FF!280.entry

--Mucho más en juego de lo que nos cuentan. 11/6/2008 http://experimentokhamy.blogspot.com/2008/06/mucho-ms-en-juego-de-lo-que-nos-cuentan_11.html

--Emigración... inmigración... (NPQ) 1/6/2008 http://experimentokhamy.blogspot.com/2008/06/emigracin-inmigracin-npq.html

--¿Dónde está mi dinero? (PQ8) 18/5/2008 http://experimentokhamy.blogspot.com/2008/05/dnde-est-mi-dinero-pq8.html

--¿Por qué no sirven las medidas neoliberales para achicar la crisis? 19/1/2008 http://experimentokhamy.blogspot.com/2008/01/por-qu-no-sirven-las-medidas_19.html

--Milton Friedman y el neoliberalismo. 4/2/2007 http://experimentokhamy.blogspot.com/2007/02/milton-friedman-y-el-neoliberalismo_04.html

--Derechos de autor, patentes, propiedad intelectual y derechos de pernada (una vuelta de tuerca más al estado farenggi). 2/2/2007 http://experimentokhamy.blogspot.com/2007/02/derechos-de-autor-patentes-propiedad_02.html

miércoles, 9 de diciembre de 2009

La muerte de la mano invisible


El neoliberalismo nos ha prometido demasiadas veces que la aplicación de sus recetas clásicas impediría las crisis cíclicas predichas por Keynes. Y una y otra vez se han aplicado esas recetas para dar de bruces con una crisis peor a la anterior y generada por la misma ambición que un día constituyó la mano invisible de Adam Smith.

¿Y por qué no funciona ya la mano invisible?

Smith vivía en un mundo muy diferente del nuestro. Las crisis de su época podían deberse a dos circunstancias: carestías de una o varias materias primas, generalmente originadas por alguna catástrofe natural, o un desarreglo entre producción y demanda más largo de lo normal que su inefable mano invisible terminaba por arreglar. Las primeras, entonces como hoy, eran difícilmente subsanables, aunque hoy se rectifican antes, pero las segundas, al contrario, hoy son las peores. En tiempos de Adam Smith los empresarios arriesgaban su fortuna en sus empresas y esta, a menudo, no era importante, por lo que o el empresario que escogía un camino erróneo se arruinaba pronto o rectificaba a tiempo, regulando a su vez el desequilibrio generado en la economía y constituyendo el sustento de esa mano invisible. ¿Pero que sucede si los nuevos empresarios son meros ejecutivos que no arriesgan nada y además disponen de un capital casi infinito para equivocarse y prevalecer en el error lo que haga falta? Que nada ni nadie será capaz de rectificar los grandes errores que se producen en la economía de nuestros días. Es más, los errores de las grandes multinacionales obligan a las pequeñas empresas a seguir caminos tan equivocados como el suyo para sobrevivir. Todo esto genera una enorme bola de nieve que acaba con la anexión de los pequeños corpúsculos de resistencia económica racional, anexionados por la insaciable barriga de las erróneas multinacionales hasta el estallido de crisis cada vez más descomunales.

Ante el poder de estas grandes empresas ni los mayores estados pueden presentar batalla y terminan sucumbiendo a las políticas que estas deciden para salir de las crisis que ellas mismas han provocado. Unas políticas de rescate donde todo el mundo pierde, incluidas las mismas multinacionales... ¿Todos? No, los ejecutivos siguen en sus asientos y, a pesar de las menores ganancias, o incluso pérdidas en sus empresas, acaparan más poder, debilitando más y más, las estructuras de la economía racional.

Hace años una crisis se cebaba tanto en los obreros como en sus amos, después algunos ejecutivos también quedaban fuera del sistema y de su anterior estatus, pero hoy los ejecutivos sólo caen tras la quiebra de su empresa y, aún en ese caso, se van con varios e inmerecidos millones de euros en los bolsillos que no llegarán a los acreedores y mucho menos a los empleados que sustentaron el verdadero valor de esa empresa cuando aún lo tuvo.

El neoliberalismo de las multinacionales le ha amputado la mano invisible a Smith y ahora intenta aplastar los últimos reductos de coherencia a la economía.

Pero, ¿qué se puede hacer para remediarlo en medio del vendaval? Ciertamente muy poco, salvo evitar las estúpidas recetas neoliberales de siempre. Sólo hay que escuchar a esos prohombres y gusanos que reclaman el abaratamiento del despido y la reforma laboral como solución al paro. Es obvio que facilitar el despido no contrata nuevos empleados y menos cuando la recesión aún está viva. De hecho es el elevado coste de los despidos lo que impide el cierre en masa y la deslocalización al culo del mundo de las pocas empresas que aún quedan. No es el abaratamiento del desempleo lo que necesitamos, sino la reducción de costes del mismo. A una empresa el mantenimiento de un puesto de trabajo le representa mucho más dinero de lo que paga al trabajador. Reducir dos terceras partes de lo que paga por él a la seguridad social. Esto abarataría el empleo lo que facilitaría su contratación, sin embargo reduciría los ingresos del Estado para la seguridad social, por lo que tendrá que crearse un nuevo impuesto al consumo que reducirá el nivel adquisitivo de los trabajadores.

El IVA graba por igual a productos nacionales y foráneos, pero el abaratamiento del empleo puede hacer más competitivos los productos nacionales, lo que a su vez hará más atractivo nuestro país para montar factorías o de lo contrario las nuevas PYMES terminarían por apartar del pastel a las grandes multinacionales.

En este panorama los trabajadores seguirían llevando la peor parte, pero el aumento del empleo hará que sus salarios también empiecen a revalorizarse pronto sin reducir en exceso la productividad final.

Imagen tomada de www.uv.es